hacer desde el amor

julio 15, 2013
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Sant Lluís-20130714-00408Llegué a Menorca con idea de empezar a escribir una historia de amor que nacía con el siguiente mensaje: “Somos una novela eterna que escribiremos juntos mil veces”. La ilusión duró tan poco como que no tuvo comienzo, con lo que decidí empezar a escribir un cuento que sí tenía inicio -el punto de partida desde el que terminó lo que no empezó-. Apenas existió tiempo entre una y otra, la sabiduría de conocer y reconocer que existe una belleza extrema que nos envuelve es suficiente para llenar el aire que se escapa de vez en cuando.

Calzarme las zapatillas, respirar hondo, poner en marcha mi cuerpo y correr entre la vegetación isleña, al borde de acantilados, desembocando en una calita donde zambullirme al atardecer… me devuelve el sentir, me hace sonreir al mundo, dar gracias por estar presente y poder gozar de un momento mágico como ese.

Mi mente se encuentra despejada. Me siento a observar y me encuentro a un hombre que me saca de mi mundo interior para relacionarme con él. Estoy tan pura, limpia y transparente que es incapaz de imaginar que poco antes había estado en un estado de ansiedad, bloqueo e impotencia que me pedía desaparecer del lugar donde me encuentro y volver atrás. Un cruce de miradas, de buenos gestos y concisas palabras son muestras suficientes para corroborar que estoy libre, que estoy de nuevo con mi compromiso, que estoy sola y al mismo tiempo acompañada y protegida por lo que me rodea. Vuelvo a dar gracias en la soledad de esa cala y me prometo a mí misma que no tendré más propósito que disfrutar del aquí y ahora cada instante. Una vez más estoy frente a la inmensidad de lo desconocido, de lo que está por llegar; y me encanta, me llena, me ilusiona y me apasiona.

Ahora sólo han pasado unos días desde aquello y lo que recojo es más de lo que imaginé. Me ha dado tiempo a poder hacer cosas y experimentar situaciones y sensaciones por primera vez, es alucinante que cada día tenga la oportunidad de probar algo nuevo. He podido dar y recibir cariño y amor que parece llegado por sorpresa. He compartido momentos cercanos a la locura con gente desconocida. He hecho amistades que nacieron de la nada pero que parecen nacidas del todo. He salido de mi zona de confort y apenas ha durado la sensación de incomodidad.

Llevo como credo tatuado: “Hacer desde el amor”. Aseguro que desde ahí no existe posibilidad a recibir algo que no sea igual a lo que doy.

Mi cuento corto promete convertirse en un cuento sin final.

Maó-20130712-00381

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